Irumaníacos *w*

27 mar. 2011

El bosque de Magóh (relato corto).

Reacción/es: 
¡¡Hola a todo el mundo!! Bueno, como ya dije hace un par de entradas, este es el relato que escribí... Espero que lo disfrutéis tanto como yo lo escribí ^w^.
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El instituto; un sitio que sólo sirve para dos cosas: aprender, estudiar y conseguir metas para el futuro, o perder el tiempo, como hace la mayoría. Eso fue lo que pensó Ángela nada más ver la fachada de su nuevo instituto. Por motivos del trabajo de su padre se ha tenido que mudar. Igualmente no pierde nada, ya que lo único que quiere es leer, ya sea sobre aventura, drama o, únicamente, teatro. Los libros son su única compañía.
Miró la puerta del que sería su nuevo escondite, su guarida para escapar del mundo exterior, y suspiró de tal forma que parecía un lamento.
La jefa de estudios la esperó en el despacho del director. Ella olía a perfume, de esos caros que compran los maridos para pedir perdón, y estaba apoyada en la mesa del director. Su negro y rizado cabello llegaba hasta poco más abajo de la cadera, vistiendo un vestido rojo acompañado de unos zapatos de tacón negros. Ángela quedó sorprendida por la belleza de aquella fascinante mujer.
-Eres Ángela, ¿no?
-Si
-Me llamo Sofía, un placer
Ángela asintió con la cabeza.
-Bien, ahora te llevaré a tu clase.
Aquella mujer caminó con una sonrisa en la boca. Ángela tenía miedo. Había leído de personas así en libros. Personas que a primera vista son muy simpáticas pero luego por la noche se transforman en asesinas o ladronas. Antes de que se diera cuenta, ya habían llegado a clase. Sofía abrió la puerta y la presentó ha sus nuevos compañeros.
-Ella es Ángela Martínez, a partir de hoy estará en esta clase.
Se podía ver como los chicos de la clase tenían escrito en la frente “Club de fans de Sofía”. Típico de los adolescentes. La profesora que había en ese momento era la tutora; una señora bajita, pelirroja con gafas, que llevaba una falda blanca y una blusa roja.
-Ese es tu asiento
Ángela se dirigió a ese viejo y descolorido pupitre vacío que la profesora le había señalado y se detuvo frente a él con un pequeño suspiro. Dejó la mochila colgada en el respaldo de la silla y sacó una libreta llena de apuntes y unos bolígrafos medio gastados.
-Hola, soy Oscar
-Soy Ángela
-Prefiero leer
-Interesante… La vuelta al mundo en ochenta días
-¿Te gusta leer?
-Me encanta
Ángela y Oscar entablaron una larga conversación mediante notas durante la clase de matemáticas que impartía la tutora. De este modo no les podían pillar. La clase se pasó rápida y Ángela quería seguir hablando con Oscar, él era su primer amigo en mucho tiempo. Cogió la mochila con una mirada triste y solitaria y puso rumbo a la biblioteca.
Allí comenzó a buscar un libro que ansiaba leer: Alicia en el país de las maravillas. “Lewis Carroll tuvo que estar bastante inspirado para escribir una obra maestra como esta.” pensó Ángela. No hacía mucho había visto la película con su hermana de cinco años, Megan. Su madre le dijo que
El recreo terminó y corrió impaciente por volver ha hablar con Oscar a la clase de filosofía. Para su desagrado, Oscar se sentó con una chica alta y morena, y esto a Ángela no le sentó nada bien. Ella se sentó en una esquina donde nadie pudiera verla y continuó leyendo el libro que había cogido de la biblioteca. El día continuó igual para Ángela; sola y sin haber hablado otra vez con Oscar.
Al llegar a casa, su madre le dio un libro viejo, grande y pesado que había encontrado desempacando las pocas cajas que quedaban. Ellas sonrió y dejó el libro en su habitación.
dijo con voz sensual mirando a la adolescente alegremente.contestó Ángela en seco jugueteando con un mechón de su pelo.dijo a la vez que cogía unos papeles de la mesa que parecían su expediente- Estás en… 1º de bachillerato, ¿cierto?le indicó la mujer, señalando al fondo de la clase al lado de un chico que usaba gafas y leía un libro.indicó el chico de cabello moreno sentado a su lado mientras dejaba el libro que leía sobre la mesa.dijo mientras buscaba con la mirada el titulo del libro que sostenía el joven- ¿no atiendes en clase? dijo con voz pícara.dijo con una sonrisa mostrando la portada del libro.sonrió Ángela- es uno de mis favoritos.dijo mirándole con los ojos puestos en ella.dijo Ángela con los ojos cerrados mientras el viento que salía de la ventana ondeaba su larga y rubia melena.Alicia en el país de las maravillas comenzó siendo un libro y estas palabras llegaron profundamente al corazón de una apasionada lectora como ella.Después de comer, el timbre sonó. La madre de Ángela y su hermana pequeña fueron ha abrir.
-Ángela, ven, son los vecinos -se escuchó decir desde la puerta.
Al llegar a la puerta, una voz conocida dijo su nombre.
-¿Ángela?
-¡Oscar! -dijo sonriendo a paso ligero.
-¿Os conocéis? -preguntaron la madre de Ángela y Oscar al unísono.
-Vamos a la misma clase -contestó Ángela.
-No sabía que eras tu mi nueva vecina. A partir de ahora volveré contigo de vuelta, así que espérame -dijo Oscar sonriendo y guiñando un ojo.
-Bueno, ¡pasad, pasad! -comentó la madre de Ángela- Os enseñaré la casa.
Ángela guió a Oscar hasta su habitación y le mostró el libro que su madre le había dado hace apenas una hora.
-¿Sabes ya de qué va?
-No. No hay ninguna reseña ni ningún fragmento de texto en la contraportada.
-El Bosque de Magóh. ¿Sobre qué irá? -dijo Oscar mirando el libro de ángulo a ángulo.
-¿Lo miramos?-dijo Ángela abriendo el libro.
Las páginas estaban en blanco. Ángela y Oscar no entendieron nada, y Ángela rozó con las yemas de los dedos la primera página.
En esa página apareció poco a poco la imagen de un hada vestida de blanco con el cabello ondulado y anaranjado. Ángela tocó la cara sonriente del hada y una luz iluminó la habitación, cegando a Oscar y Ángela. El hada había salido de la imagen y empezó a volar por la habitación, hasta que chocó con el armario.
-Esto… ¿hola?-dijo Oscar.
-¿Quiénes sois? -preguntó el hada.
-Somos Ángela y Oscar.
-¿Ángela y Oscar?
-Yo soy Ángela, y él Oscar.
-Yo soy Meriel, el hada que cuida del bosque -dijo el hada mirando alrededor- ¡Esto no es el bosque! ¿Dónde estoy? ¿Quién me ha traído?
-Pues no sé, pero creo que has salido de ahí -dijo Oscar señalando el libro.
El hada se acercó al libro y lo reconoció.
-Este libro… ¿Es tuyo?
-Si, me lo ha dado mi madre.
-Este libro pertenece al bosque, aquí están guardados todos los datos de las criaturas mágicas: las buenas y las malas.
-¿Buenas y malas? -preguntó Oscar con interés.
-Si. Últimamente en el bosque, un ser despiadado se ha apoderado de todo, incluso de nuestros reyes. Hay una leyenda que…
-Alto ahí. ¿Leyenda? Suena interesante, pero me sé el final de todos.
-Pero podría ser divertido -exclamó Ángela- Además, los buenos siempre ganan.
-¿Insinúas que somos los buenos?
-Si.
Oscar se rindió.
-Vale, llévanos a tu bosque y haz lo que tengas que hacer… -dijo Oscar con un leve suspiro.
-¡Gracias! -dijo el hada rodeándoles de polvos mágicos y murmurando palabras en un idioma extraño.
Ambos se durmieron con aquellas palabras y cuando despertaron se encontraban en un bosque.
-¡Bienvenidos al Bosque de Magóh!
-Venga, suéltalo -insistió Oscar.
-Vale. La leyenda es la siguiente: dos personas de otro mundo vendrán a salvar el nuestro de las garras del malvado Dragón Negro.
-¿Dragón Negro? -dijeron al unísono.
-No importa, os lo podéis imaginar.
Ángela y oscar siguieron al hada hacia un escondite lo suficientemente grande cómo para entrenar.
-Tomad -dijo Meriel dándoles unas armas.
Ángela recibió un cetro con el cuál podría usar la magia, y Oscar obtuvo una espada encantada que es capaz de cortarlo todo y el que la usa obtiene valor para luchar contra quién sea.
Ambos quedaron muy satisfechos y comenzaron a entrenar; Ángela mediante la magia y Oscar luchaba contra pequeños sirvientes del Dragón Negro. Conforme fueron pasando los días, se hacían más fuertes. Meriel veía el progreso, pero no solo de la fuerza, si no del espíritu y el alma.
-Ya está bien -dijo Meriel.
-¿Sobre qué? -preguntó Ángela.
-Sobre el entrenamiento. Ya es la hora de ir a por el Dragón Negro.
Oscar y Ángela quedaron atónitos ante la noticia, no sabían si alegrarse o pensar en lo peor, pero siguieron a Meriel hasta la guarida del enemigo.
Frente a un palacio oscuro y con olor a perro mojado, rodeado de soledad y tristeza, entraron tragando saliva hacia el destino que les esperaba. Ángela entró firme y decidida, ya que contaba con la ayuda de Oscar y Meriel, pero sabía que tendría que derrotar a muchas criaturas antes de enfrentarse al Dragón Negro. Oscar agarró fuerte la mano de Ángela y le sonrió.
-Hoy cenaremos Dragón Frito.
-¡Puag! ¡Qué asco! -exclamó Meriel.
-Es una metáfora, ¿verdad? -dijo Ángela no muy segura.
Oscar no pudo contener la risa, y con ello despertó a los aliados del Dragón, haciendo que este tuviera en cuenta su presencia. El Dragón Negro mandó llamar a todos los aliados que tenía y los puso en el frente de su castillo para combatir contra Oscar y Ángela.
Oscar comenzó a empuñar su espada mientras Ángela creaba explosiones.
-Prefiero reservar mi hechizo más fuerte para el final -dijo guiñándole un ojo a Oscar.
-Vale -respondía sonriendo.
Al fin terminaron con los aliados y a tan sólo unos metros de la entrada, una trampilla subterránea se abrió. Ambos cayeron y Meriel les siguió. Al caer se encontraron en una celda, pero no parecía haber nadie vigilándola.
-Si no me equivoco, estamos en la celda irrompible del Dragón Negro.
-¿Celda irrompible? -preguntó Oscar.
Ángela, tras pensar en alguna forma de salir, tuvo una idea.
-¿Quién ha dicho que hay que romperla?
-¿A qué te refieres? -volvió a preguntar Oscar.
Ángela acercó el cetro a la cerradura y murmuró palabras desconocidas para los oídos de Oscar. La cerradura se abrió y Ángela besó el cetro sonriendo.
-¡Oh, mi lady! Ahora la veo con otros ojos -dijo Oscar sonriendo.
Ángela no contuvo la risa, pero fue breve. Los tres entraron en la sala principal donde el Dragón Negro les esperaba.
-¡Bienvenidos a mi castillo! -exclamó el Dragón.
Oscar y Ángela vieron al Dragón Negro de arriba bajo.
-¡Pero si es una persona! Y yo que pensé que era un Dragón de verdad… -dijo Ángela desilusionada.
-Soy el hechicero más grande de todos los tiempo, y me apodan el Dragón Negro por usar las artes oscuras -dijo orgulloso.
-Pues que sepas que en la oscuridad siempre hay una luz -dijo Ángela usando un hechizo contra el Dragón.
-Con que esas tenemos, ¿eh?
Ángela y el Dragón Negro comenzaron a luchar con hechizos, pero Ángela iba perdiendo, ya que le falta práctica. Oscar aprovechó la oportunidad para atacar por detrás al Dragón Negro, y lo consiguió. Hirió al Dragón en el pecho, y Ángela, para rematar la jugada, usó su hechizo más fuerte, el Ultra Cañón. Este ataque consistía en inmovilizar al objetivo parando todo su sistema nervioso y haciendo que a los pocos segundos explotara.
Meriel abrazó a Ángela en señal de victoria y ambas saludaron a Oscar desde su posición con una amplia sonrisa.
-Muchas gracias a los dos. ¡De verdad, gracias! -dijo Meriel.
-No hay de qué, ha sido muy divertido. Pero es hora de irnos- dijo Oscar.
-Él tiene razón. Tenemos asuntos por resolver en casa. En nuestro mundo.
-Es una pena, pero lo entiendo.
Meriel, con lágrimas en los ojos, abrazó a Ángela y seguidamente a Oscar. Después abrió la puerta que conecta el mundo humano con el bosque y se despidieron.
-¡Adiós, Meriel! -dijo Ángela.
-¡Nos vemos! -gritó Oscar.
-¡Adiós! ¡Volved pronto!
Al regresar a casa, Oscar y Ángela se encontraron en el suelo durmiendo.
-¿Dónde estamos? -preguntó Oscar.
-Estamos… ¡En mi habitación! -exclamó Ángela.
-¡Hemos vuelto!
Ángela y Oscar se miraron y sonrieron. Miraron alrededor y notaron que algo faltaba. El libro no estaba, había regresado al bosque para volver a encontrar más héroes. Al menos aquella aventura se guardó en sus corazones. Para siempre. Ángela observó brillar el suelo.
-Estos polvos de oro… -dijo Ángela recordando el momento en el que apareció Meriel por primera vez.
-¿Por qué no los guardas? -le sugirió Oscar.
Ángela cogió un bote pequeño de cristal y guardó con cuidado los polvos mágicos de Meriel. Así nunca se olvidará de ella o de su pequeña experiencia con la magia.
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¿Os gustó? Siento que sea así, pero cuando lo imprimes salen cuatro páginas y era para un concurso de relatos cortos :3
Bueno, espero ganas jeje ^^
Bye bye!

4 comentarios:

XDD008 dijo...

woooooooo es increible! me encanta como escribes! *o*

Kaos dijo...

Está bastante bien, pero quizá es una historia demasiado (¿)intensa(?) para un relato corto, no sé si me explico xP

(Quiero decir que pasan muchas cosas en muy poco tiempo)

El caso es que me ha gustado, pero creo que hay una parte que copiaste mal en el blog, se me hizo rara al leerla xD es la siguiente:

<<–dijo con voz sensual mirando a la adolescente alegremente.–contestó Ángela en seco jugueteando con un mechón de su pelo.–dijo a la vez que cogía unos papeles de la mesa que parecían su expediente- Estás en… 1º de bachillerato, ¿cierto?–le indicó la mujer, señalando al fondo de la clase al lado de un chico que usaba gafas y leía un libro.–indicó el chico de cabello moreno sentado a su lado mientras dejaba el libro que leía sobre la mesa.–dijo mientras buscaba con la mirada el titulo del libro que sostenía el joven- ¿no atiendes en clase? –dijo con voz pícara.–dijo con una sonrisa mostrando la portada del libro.–sonrió Ángela- es uno de mis favoritos.–dijo mirándole con los ojos puestos en ella.–dijo Ángela con los ojos cerrados mientras el viento que salía de la ventana ondeaba su larga y rubia melena.>>

Supongo que habrá sido un error al pegar la historia en la entrada (creo) pero nada más.

¡Un saludo! ^^

♪♪★αℓ♭ @★♪♪ dijo...

si es verdad! esa parte tambien pense yo que seria un error xD pero ya esta arreglado xD ahora lo leere bien xDD
saludooss! ^^

Irume Kawaii dijo...

Bueno, aunque esté solucionado, a mí me sigue saliendo que está mal...
De todas formas, arriba está el link de descarga por Megaupload :D
Es preferible que os lo descargéis, ...
Un saludo! ^^